¡Te damos la bienvenida a Ruta Cacao! Si estás acá, es porque compartís con
nosotros una fascinación profunda por el chocolate. Este no es un boletín más en
tu bandeja de entrada: es una invitación mensual a viajar en el tiempo, descubrir
secretos y aprender a saborear el chocolate con todos los sentidos.
¿El chocolate es pecado?
Vamos a hacerlo distinto: como un cuento. Cerrá los ojos un segundo y viajá con
nosotras a Roma, mediados del siglo XVII. En los pasillos del Vaticano, un grupo
de cardenales debate algo que hoy sonaría absurdo: si una taza de chocolate
rompe el ayuno de Cuaresma. Durante casi cien años, media Europa religiosa se
hizo la misma pregunta, mientras en los conventos esa bebida oscura y espesa
circulaba disfrazada de remedio para el hambre. Hasta que en 1662 alguien tuvo
que decidir: el cardenal Francisco Brancaccio escribió el veredicto en latín
—"cacao liquidum non frangit ieiunum"—. El cacao líquido no rompe el ayuno.
Punto final. Ni la Iglesia pudo resistirse al chocolate. ¿Vos vas a poder?
Y mientras tanto, ¿qué era exactamente lo que tanto los tentaba? Si le preguntás
al diccionario de la RAE, "cacao" tiene seis significados distintos —árbol, semilla,
polvo, bebida, hasta una crema para la piel, y en la América prehispánica, ¡hasta
fue moneda!—. "Chocolate", en cambio, tiene solo dos. La razón: el cacao puede
ser materia prima cruda, pero el chocolate siempre es el resultado de una
transformación. Como la que hacemos nosotras, en cada tableta.
Fuente: Sapiens del cacao y el chocolate (elBullifoundation) y diccionario de la RAE
